Cheers Pizzería
Pautaban fuerte, pero a ciegas. Se tapó el balde, se lanzó un 2x1 con 72 horas para reclamarlo y, cuando pegó, se escaló.
Gastas en atraer gente y se te va sin dejar rastro. Radtor la guarda, la hace volver y te muestra cuánto te deja cada peso.
20 minutos, gratis: sales con el puntaje de tu restaurante de 0 a 100. Para marcas que ya facturan.
Pauta, contenido, influenciadores, el video que pegó. Todo eso es agua. Y si el balde está roto, da igual cuánta le eches: el mes siguiente estás igual, y vuelves a pagar.
Por eso meterle más plata no lo arregla. Más agua en un balde roto es más plata en el piso. Y cada mes que sigue roto, le pagas dos veces por el mismo cliente.
Tres pasos, siempre en este orden. Así funciona Radtor en tu restaurante.
QR en la mesa, enlaces, formularios y redes. La gente recibe una razón para venir hoy y queda registrada.
Nombre, teléfono, cumpleaños y visitas, con tarjeta digital en Google Wallet. Sabes quién es nuevo, quién vuelve y quién se fue.
Recompensas por volver, cumpleaños, trato VIP y rescate de los que dejaron de venir. Sin que tú muevas un dedo.
Y todo queda en un panel: quién vino, quién volvió y cuánto te dejó cada campaña. Dejas de pautar a ciegas.
Uno pautaba fuerte, otro tenía comunidad y el otro apenas abría. Números sacados de sus paneles.
Pautaban fuerte, pero a ciegas. Se tapó el balde, se lanzó un 2x1 con 72 horas para reclamarlo y, cuando pegó, se escaló.
Ocho años, una comunidad fiel y posts con más de mil comentarios. Pero nadie quedaba guardado. Se tapó el balde y empezaron a volver.




Abrían con 200 seguidores. El balde estuvo listo antes de abrir la puerta: “Comenta BURGER y reclama tu bono”. La gente no solo comentó. Llegó, y quedó guardada.
Ventas atribuidas: compras registradas con una recompensa del sistema durante el periodo indicado.
Lo que necesitas saber para decidir con calma.
Porque el problema casi nunca es el anuncio: es el balde. Con el balde roto, cada peso de pauta te compra una visita que se va. Tapado, te compra un cliente que vuelve. Primero se tapa el balde; después, cada peso rinde.
Un viral es agua. Si no le das a la gente una razón para venir hoy, nadie va. Y si va mucha gente y nadie la guarda, el lunes estás igual. Lo viral sirve cuando el balde ya está tapado.
Sí. Jackster tenía 200 seguidores. 48 horas después pasaba de 1.000, y el día de la inauguración vendió más de $11.000.000.
No. Sigue en Rappi. Lo que cambia es que el cliente que llega por tus canales te pide directo, y su dato queda contigo, no con la app.
No. Tu cliente no descarga nada: se registra con un QR o un enlace y su tarjeta queda en Google Wallet. Y no se queda en puntos: Radtor también trae clientes nuevos y mide cuáles vuelven.
No. Una reunión al inicio, una de entrega, y tu equipo aprende a validar una recompensa en caja. Después del día 7 corre solo.
No. Instagram es una puerta, no el centro. Radtor captura clientes desde QR, enlaces, formularios y redes, y esa base de datos es tuya.
Hay planes según el tamaño de tu marca y cuánto acompañamiento necesitas. Se habla en la llamada, con tus números al frente, antes de decidir nada.
Mínimo $500.000 al mes. Con menos no entra suficiente gente para que el sistema muestre resultados reales, y no tiene sentido venderte eso. Primero se prueba que la oferta pegue; cuando pega, se escala. En la llamada se calcula según tu ciudad y tu ticket.
Es la Radiografía del balde: 20 minutos, sin costo. Sales con el puntaje de tu restaurante de 0 a 100 y cada hueco por donde se te va la plata. Al final te digo si Radtor te sirve o no. Si no te sirve, igual te quedas con la radiografía.
Antes: reviso cómo captas clientes, tu oferta y por dónde te piden.
En la llamada: tu puntaje de 0 a 100 y cada hueco por donde se te va la plata, uno por uno.
Al final: te digo si te sirve o no. Sin presión.
20 minutos, sin costo. Escoges el día y la hora, respondes 4 preguntas rápidas sobre tu restaurante y te llega la confirmación al correo.
Agendar mi radiografía Se abre Google Calendar en otra pestaña.